Hace unos días tuvimos en el instituto la visita de Fermín Peñarroya, un reconocido alpinista y profesional de la montaña perteneciente al Grupo Militar de Alta Montaña. Primero se presentó y nos contó un poco lo que nos iba a enseñar en las diapositivas y, en general, cómo es intentar subir una gran montaña. Después pasó a enseñarnos distintas fotografías sobre varias expediciones, mientras nos contaba detalles de cada montaña. También nos contó cosas muy interesantes sobre la vida y las costumbres de las personas que vivían en Nepal. También tocó el tema de los peligros que existen en las montañas y un accidente que tuvieron por culpa de una grieta. En una fotografía mostraba un dedo gordo con principio de congelación.
Me pareció muy interesante que nos contara que no siempre se puede subir a la cima y que hay veces que es mejor darse la vuelta que seguir y subir a duras penas y volver con problemas o no volver. Aún así, si se tiene cuidado y precaución, no tiene por qué tener problemas. Un buen ejemplo es Fermín, ya que vive felizmente casado y con dos hijos, y nunca ha tenido ningún percance y sigue entero.

En la cima de la Pirámide de Carstensz (Indonesia)

En la cumbre del Aconcagua









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