Posteado por: iessierradeguadarrama | enero 26, 2010

El Origen de las Especies: el Hobbit

Pau A. Quevedo

Economista

En un calurosa tarde de verano de los años treinta   J. R. Tolkien  –ya consagrado como uno de los filólogos más expertos de su generación- estaba, como profesor que era de la universidad  de Oxford, corrigiendo una buena pila de exámenes de los School Certificates. En sus propias palabras la tarea de corregir es “… enorme, muy laboriosa y por desgracia muy aburrida también”. Pero aquella tarde dedicada a la corrección  cambiaría para siempre la historia de la literatura  del siglo XX. Él mismo, de manera precisa cuenta cómo ocurrió, en la entrevista que le hicieron en 1968 para el programa de la BBC Tolkien in Oxford:

“Recuerdo coger un examen y descubrir que –casi le subo la nota allí mismo, cinco puntos extra- una página de ese examen en particular el alumno la había dejado en blanco. Magnífico. Nada para leer por un ratito, así que me puse a garabatear en aquella hoja vacía, y me salió, no sé porqué, la siguiente frase:

 “En un agujero en el suelo vivía un hobbit.”

El momento en el que escribe la palabra hobbit se disparan toda una serie de circunstancias que encajarían más tarde  en la maravillosa trilogía del Señor de los Anillos, inaugurando con ella todo un género literario. El descubrimiento casual de la palabra Hobbit es el detonante que genera todo el mundo fantástico de  su obra posterior. Y esto ocurre porque, como él mismo confiesa en su biografía:

“ Los nombres siempre generan una historia en mi mente, así que me dije : lo mejor es descubrir qué pinta tienen esos hobbits”.

Y a partir de ahí se lanza a crear todo un universo. Esa es  la clave de la creación literaria de este afable profesor. Primero existe el nombre y a partir y alrededor de él  crea  una historia rebosante de imaginación. Mucho antes de escribir la famosa saga, Tolkien pasó décadas llenando cuadernos con miles de nombres.  Se inventó sugerentes y evocadores sustantivos, muchos de ellos derivados de las sagas y leyendas nórdicas de las que él era el mayor experto del mundo y que retumban en el eco de nuestro subconsciente colectivo Se inventó  personajes y las lenguas que hablaban estos, imaginó paisajes, desde los más  idílicos a los más devastadores. Creó un universo que parecía  ya perdido en la trastienda de los tiempos.

 En realidad es lo mismo que hacen muchos alumnos quienes, fascinados por la asignatura de Historia,  se inventan ellos mismos un país con su geografía,  pobladores –algunos hasta ilustres-, dinastías reales, invasiones, conquistas, y demás parafernalia que acompaña a la civilización del autodenominado homo sapiens.

El propio Tolkien decía no saber exactamente con qué asociar la palabra hobbit. De hecho creía haber sido él quien la había inventado. La palabra hobbit era muy parecida a algunos nombres asignados a criaturas del folklore inglés tales como Hobs, Hobthruts o Hobyahs. También tenía resonancias del inglés antiguo  en Hol-bytla “habitante de agujero”. Sin embargo tras la muerte de Tolkien se descubrió que la palabra hobbit  ya aparecía  en The Denham Tracts publicado en 1895 por Michael A. Denham . En ese texto, hobbit es una de las más de  doscientas  palabras utilizadas para designar a criaturas sobrenaturales.

Pero, ¿porqué elegir  a un hobbit como héroe de esta peligrosa aventura? .Tolkien ya venía rumiando su magna obra épica del Señor de los Anillos antes de escribir las andanzas de este hombrecillo rechonchete y comilón cuya vida transcurría plácidamente  entre tartas de moras, torreznillos crujientes y pintas de espumosa cerveza. Su  única emoción residía en sentarse delante  de su casita a la hora del té y pasar la tarde dibujando círculos con el humo de su pipa. Pero esa paz se verá turbada  un día cuando recibe la sorprendente y cómica visita de unos enanos y un mago. Entonces se deja arrastrar por el irrefrenable impulso que le llama a  conocer majestuosas montañas y a desenterrar ocultos tesoros. Un deseo atávico instalado en la mayoría de los seres humanos.  Esos seres que, según Tolkien, acabaron traicionando a los elfos.

La aventura del hobbit transcurre todo el tiempo en  escenarios más propios  de cuentos de miedo o de literatura de terror. Oxford, esa pequeñita ciudad que Tolkien recorría a diario a pie o en bicicleta, le proporcionó el ambiente gótico, que a veces rezuma el libro.

La mayoría de las escenas se desarrollan en pasadizos donde viven  horripilantes Goblins; en cavernas subterráneas donde se esconde el apestoso Gollum; en la desolación de minas abandonadas o en los salones esculpidos en las entrañas de  la montaña donde dormita el temible dragón Smaug guardando su fabuloso tesoro. Incluso cuando las escenas se desarrollan en el exterior, abundan los bosques donde no penetra la luz y que son la  morada de trolls y gigantescas arañas venenosas. Todos estos y otros peligros ha de afrontar el tímido Bilbo. ¿Por qué entonces no es una historia de miedo?

El acierto de Tolkien reside en que este  grupo no lo forman caballeros medievales curtidos en torneos sino que estos  aventureros son  doce enanos y un hombrecillo de medio metro. Eso provoca que el lector se distancie  de un grupo tan pintoresco con humor e ironía y simpatice con ese entrañable personaje  metido en una auténtica epopeya que le viene muy, pero que muy grande y de la que sin embargo siempre sale airoso.

Por ello, lo que podía ser una historia lúgubre y terrorífica se convierte casi en un divertido libro de viajes por tierras fantásticas habitadas por personajes legendarios como  el legendario elfo Elrond  o Beorn, el hombre-oso,  ¿o era quizá el oso-hombre? 

Además, ante las aventuras tan terribles e imposibles de superar, el representante más famoso de la especie hobbit, el personaje en teoría más débil de todos los que pueblan esta historia de leyenda, siempre acude para sacarlos de los apuros. Al contrario que los héroes de la mayoría de las leyendas, Bilbo Baggins es un Sancho Panza miedoso glotón pero decidido y valiente cuando se presenta la ocasión, pues como le dice repetidamente Gandalf :

“Dentro de ti hay mucho más de lo que  imaginas”.

NOTA: La imagen que ilustra el artículo es de SENC.

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Responses

  1. What a beautiful article!

  2. Leyendo posts como este me siento orgulloso de pertenecer a la ” tribu de los profesores”. Gracias.

  3. Al igual que la Teoría de la Relatividad se generó en una oscura Oficina de Patentes, una de las joyas de la literatura universal se cuajó frente a una desmotivadora pila de exámenes. Para combatir el tedio, el ser humano vuela con la imaginación. Un bello artículo, Pau.

  4. Un artículo muy equilibrado donde se combinan la investigación con la intuición. Se nota que Pau disfruta esta lectura. Buen nivel de la Revista.


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