Posteado por: iessierradeguadarrama | noviembre 23, 2010

Fibonacci en el lago Baikal

La sucesión de Fibonacci es una fuente inagotable de sorpresas. Como ya sabéis, la sucesión de Fibonacci es la serie infinita de números naturales que se inicia con 1, 1, y a partir de ahí cada elemento es la suma de los dos anteriores:

1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89…

Existen muchas propiedades y numerosas curiosidades sobre esta serie. Por ejemplo, la mayoría de las flores tienen un número de pétalos que coincide con la serie, esto es, 5 pétalos, 8 pétalos, 13 , 21, etc. En concreto las margaritas suelen tener 13 pétalos, por lo que si uno las quiere usar para salir de dudas sobre sus amores debe empezar a deshojarla con “me quiere” para así terminar con otro “me quiere”.

Fibonacci también se encuentra en los girasoles. Las semillas, ubicadas en la gran parte central de las flores, tienen una implantación en espiral: hay dos líneas de espiras, las que giran en sentido horario y las que giran en el antihorario. La cantidad de espiras sigue números de Fibonacci consecutivos. Puedes entretenerte contando las espiras de este girasol y comprobando que son 34 y 55.

También se encuentra Fibonacci en las conchas de los caracoles, que son espirales que crecen según la famosa serie.

La serie de Fibonacci ha servido de inspiración a escritores, pintores y artistas en general para desarrollar su obra. Por ejemplo en la famosa novela de Dan Brown, “El código Da Vinci“, aparece una versión desordenada de los primeros ocho números de Fibonacci que funcionan como una pista dejada por el conservador del museo del Louvre. Hay manifestaciones muy sorprendentes sobre la sucesión de Fibonacci, como la del artista Jim Denevan, famoso por dibujar figuras geométricas a escala gigante en los lugares más inhóspitos del planeta. Esta vez ha dibujado en las aguas heladas del lago Baikal, en Siberia, la espiral de Fibonacci con casi mil círculos que crecen sucesivamente. Este es el resultado:

El trabajo completo ocupa una superficie de 30 kilómetros cuadrados y se desarrolló durante 15 días de trabajo con palas y camiones quitanieves sobre el hielo del lago.  En la siguiente imagen podéis comparar el trabajo de Denevan con el barrio de Manhattan en Nueva York.

Y aquí no terminan las manifestaciones artísticas inspiradas en Fibonacci. El grupo de trans-metal Tool utiliza la serie numérica en la letra de la canción Lateralus, como se ve en este vídeo:

Como véis nuestro amigo Fibonacci sigue vivo con más de ocho siglos de existencia.

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