Posteado por: iessierradeguadarrama | mayo 23, 2011

Relatos verídicos

por Alberto Pinilla
El viajero imaginario con la ruta que le hace seguir su creador se transforma y los cambios producidos en él pueden no ser ligeros. Con frecuencia la aventura del camino convierte a quien viaja en un guía privilegiado a través de lo fantástico. Viajeros, igual que él lo fue, son algunos personajes de Luciano, quien, él mismo, decide hacerse protagonista de la propias fantasías. Lugares extraños y maravillosos son los que ya había visitado Ulises y Luciano quiere que sus criaturas, siguiendo esa estela, continúen con sus salidas viviendo entre elementos maravillosos.
Los Relatos verídicos conducen al viajero, y al lector con él, al País de los Sueños, a la Ciudad de las Lámparas, al País de los Calvos, entre muchos prodigiosos lugares; parajes admirables se muestran de continuo: las Islas del Queso, la Región de los ríos de vino, la Fuente de la risa y del placer…El autor, protagonista de su propia invención, vive también parte de sus andanzas desde el interior de una ballena. La fantasía en la narración permite al lector admirarse de que hojas de lechuga sirvan a las aves de alas o que las mujeres-parra embriaguen a los viajeros besándolos, igualmente resulta posible para su creador que, entre otros, existan seres que se desplazan de forma peculiar, los corchópodos o los que tienen patas de asno.
La huella de su invención no es corta. Trajes de cristal que surgen en el relato recuerdan la historia cervantina de El licenciado Vidriera; otros personajes, otras situaciones –vivir el tiempo hacia atrás-, numerosos objetos admirables, entre estos los ojos desmontables, traen a la memoria la Alicia en el país de las maravillas y las narraciones de J. R. Tolkien.
En uno de los relatos de Luciano, Menipo en los cielos, el cínico Menipo, con las alas de un águila viaja a la luna, en aventura que recuerda los itinerarios de Verne y pareciéndose a la que a lomos de Clavileño Sancho y Alonso Quijano padecen pretendiendo viajar a las estrellas.
Discusiones surgidas con motivo del viaje a los Infiernos del Menipo de los Diálogos de los muertos, genera su encuentro con Caronte; Quevedo más tarde, en las Zahurdas de Plutón se va a hacer eco de todo ello.
Si Lucio, en Lucio o el asno, viaja transformado en burro pasando por manos de distintos amos, Lázaro de Tormes, mucho tiempo después, vive la segunda parte de sus aventuras transformado en atún durante algún tiempo y se advierte la rentabilidad satírica y humorística que pueden suministrar en los relatos las metamorfosis de los personajes.

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